A DESTIEMPO

Logo-El-Nevado

 

No tengo nada que decir, me conformo, no soy exigente. Aún recuerdo cuando acerqué a mi padre a uno de estos aparcamientos de personas, pobre, aunque ellos podían no haberse largado a lo zorro, haber esperado un poco conmigo, sólo unos minutos, nada más que para aclimatarme a ver tanto viejo por metro cuadrado. ¡Vaya, encima la loca del lugar ya apareció! Mírala, moviendo los brazos y gritando mi nombre. ¿Y cómo coño sabe mi nombre esa demente? ¡No me jodas, seguro que su marido se llamaba así y yo se le parezco! Desde niño que tuve la suerte de espaldas, joder. Me acuerdo de Charín, mi amor platónico de niñez, tan hermosa ella, tan sonriente, tan dulce… Abandonamos el pueblo por la ciudad y nuestras vidas se alejaron mientras se descompasaba nuestro amor. Cada vez que nos encontrábamos, uno de nosotros estaba comprometido y obligaba al otro a despedirse melancólico. Y luego vinieron las bodas…, que dolor. ¡Cuántos hijos y nietos dejamos en el mundo que podían haber sigo hermanos o hijos!

Vaya fijación de la jodida señora conmigo, por mucho que grite y gesticule no me voy a convertir en su marido… O sí, calla la boca… Quizás al fin nuestros relojes se han puesto a hora, quizás nuestro amor se torne acompasado.

 

.

Anuncios

CONFESIÓN

Confesion

 

Inicio el ritual. Un avemaría purísima es seguido por un sin pecado concebida. Tonto de mí no le mire a los ojos, como si fuera el único que cometió el pecado. De carrerilla le suelto que he realizado el acto sexual fuera del matrimonio. Mantiene silencio. Quiero que hable, que muestre su enfado. Me mira sin reprocharme nada. Con un hombre, le asevero. Pero ya no le quiero, balbuceo. Tienes algo más que confesar, fue su única respuesta. No, padre. Me manda rezar dos Credos y eso es precisamente lo que le quisiera decir, que ya no creo, que he perdido mi fe en él. Intento marchar de allí, escapar, y él me coge la mano fuertemente. Acerca su boca a mi boca. Intento retirarla de la suya. La persigue. Accedo.

De nada sirvió la confesión.    

 

 

..

BREVEDAD

Brevedad-Vida

 

Me has pedido brevedad pero quizás sea incapaz. Soñé con este momento multitud de veces y ahora que ha llegado, tú me lo estropeas. Me habría gustado abrazarte, besarte, tenerte flotando en mi corazón. No puedo. Seré breve. Te he dejado de querer. En mi amor prima la brevedad también.

 

(Volvemos con Una Palabra. En esta ocasión se trata de una aportación de Marta, se trata de la palabra Brevedad. Hasta la próxima.)

 

 

 

.

PAZ

paz-flores

 

Sarcástico, esa es la palabra que describe su nombre. Los padres lo practicaban desde que se conocieron y no iba a ser distinto cuando tuvieron que ponerle nombre a la hija: Paz. Para más sorna, le dieron una vida de guerra. De bien pequeña le exigían lo imposible y le daban lo improbable. Se acostumbró a tener que buscarse la vida si deseaba conseguir lo inconseguible. La escuálida pequeña se convirtió en una anoréxica obligada de adulta. Marchó de casa en cuanto pudo y se casó con un reputado practicante de la mentira. Alumna aventajada, llegó a presidenta de gobierno caracterizada por ridiculizar a su marido florero.

Ahora, practicando irónicamente el antónimo de su nombre, está a punto de apretar el botón nuclear.

 

 

 

(Empezamos con la primera Una Palabra: Paz. La presentó el blog Mala Fe y otros Grafitos y le tocó a un microrrelato hacerla realidad de papel. Por cierto, estáis invitados/as a poner en Comentarios otras historias posibles para esta palabra).

 

.

AGUA DE LAGARTIJAS

75 thPOWDH3RNLa familia del señor siempre le tuvo cierta inquina. Nunca perdonaron su actitud díscola para con sus padres. El punto álgido de la gresca ocurrió cuando se negó a casarse con la mujer que le habían designado. Nadie se había atrevido a desplante tal a la familia Girón de Meneses, una de las dos grandes familias de Villapalofrío desde tiempos inmemorables. Vio como lo apartaron de su lado, desterrándolo a la soledad más mezquina e insultándole con el insidioso trabajo de capataz. Sin embargo, su ánimo no se dejó doblegar por menudencias de calibre tan mundano...

Seguid leyendo este relato en Diario de Incontinencia, os va a encantar. Es una pequeña historia de amor, pero no a las personas sino a la tierra.

 

.